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Inquilinos de las viviendas de la Xunta en Eirís denuncian ´botellones´ en los garajes

Los inquilinos de las viviendas de protección autonómica de Eirís se sienten totalmente impotentes ante los desastres que, dicen, se encuentran día tras día en el garaje, los ascensores y los trasteros del edificio, causados por quienes aprovechan que una de las puertas del aparcamiento privado está estropeada y se cuelan por las noches para celebrar botellones o simplemente divertirse causando desperfectos de los que, según los vecinos, la Xunta no se está haciendo cargo.

«El Ayuntamiento aún no ha entregado las llaves a los propietarios de los pisos protegidos que le competen y nosotros, que hemos alquilado los de la Xunta, no podemos formar comunidad de vecinos hasta que vengan ni, por tanto, tampoco tener un seguro que cubra todo lo que está pasando», explica un portavoz de los inquilinos de Eirís, cansado de encontrar «los botones de los ascensores arrancados, las tapas de los retretes del garaje rotas y montones de botellas y latas de cerveza acumuladas» cada vez que coge o deja el coche en lo que se supone que es un parking privado.

Este vecino critica no haber recibido solución alguna por parte del Gobierno gallego -propietario de las viviendas- incluso después de que 40 inquilinos reuniesen sus firmas y enviasen una carta a San Caetano transmitiendo su preocupación «y solicitando que al menos dijesen a la constructora que nos dé las llaves de los trasteros para cerrarlos y que los jóvenes que vienen de botellón al sótano de nuestra casa no puedan utilizarlos como urinarios», subraya desesperado por la situación.

Los residentes apuntan que la Xunta se hace cargo de las facturas de arreglos como los de los ascensores pero que les recuerda que, una vez se muden los propietarios al edificio, les remitirá las facturas para que se haga cargo la comunidad. Mientras, quienes destacan que si son inquilinos es porque tienen «la obligación de pasar diez años en régimen de alquiler para poder comprar», no ven otra salida que la de hacer públicos «los desperfectos y la basura amontonada» con la que, aseguran, se ven obligados a convivir cada vez que entran en un garaje al que, además, «puede acceder cualquiera que lo desee porque la puerta está rota».

Fuentes del Ejecutivo autonómico señalan que el Instituto Galego de Vivenda e Solo no recibió hasta el pasado jueves la carta remitida por los inquilinos y anuncian que se pondrán en contacto con ellos durante la próxima semana.

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