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Oza estrena hoy un parque esperado casi setenta años

Varios grupos de vecinos paseaban, algunos hacían footing y un grupo de niños jugaba con un balón que fue a parar al

lugardonde dos empleados de la firma Malvecín colocaban las últimas plantas. Ocurría en la tarde de ayer en una de las zonas del nuevo parque de Oza, el lugar donde se descubrirá hoy una placa recordatoria del estreno de este espacio verde de 55.626 metros cuadrados en cuya construcción se han invertido 4,2 millones de euros.

«Esa planta es nandina, que luego quedará roja como aquellas de allí», explicaba uno de los responsables de Malvecín, en las cercanías de la ronda de Outeiro. También detallaba que en todo el parque «hemos plantado entre 40 y 50 especies distintas de árboles y arbustos». Empleados de la firma estaban repartidos por diversos lugares de un parque en el que «estamos pendientes de que se consolide el césped que, como ves, ya está sembrado por todo pero esta no es la mejor época del año», explicaba el mismo experto.

La cuesta del Corgo, que discurre por el viejo camino que subía desde Monelos hasta la calle Montes, es el único vial de todo el parque que tiene una pendiente superior al seis por ciento, apuntaba Miguel Barbeito, de la empresa López Cao, que ha llevado a cabo estas obras. Explicaba este técnico que dicho vial es el único adoquinado, con el fin de destacar su trazado original, y que cualquier persona en silla de ruedas podrá recorrer todo el parque. También mostraba «los dos únicos tramos de escalera, que eran las entradas de unas casas que había ahí, que dan a una zona de césped».

De todos modos, una de las intervenciones que destaca de todas la obras es el traslado de dos estanques que estaban en la parte baja del parque a la alta: «Aunque son muy pequeños, no podían estar allí al lado de los juegos de los niños», explicaba, mostrando dicho estanque y la canalización de agua «que ya estaba ahí». El agua va pasando a otros estanques situados en las zonas más bajas, como el ubicado al lado del arco de piedra que está casi en el centro de un parque que, sorprendentemente, ya estaba incluido en un plan general de los años cuarenta.

«Eu penso que iso do estanque era para o lino, que o poñían aí para que abrandara e despois mazalo; porque Corgo é unha palabra que ten que ver co lino», explicaba Pepe Temprano, aludiendo a dichos estanques y recordando el paso por la zona del río de Monelos.

La zona de ejercicios para adultos era de las más demandas en la tarde de ayer, «aún va acabar habiendo lío porque algunos se apalancan ahí y ya no hay quien los saque», apuntaba uno de los usuarios.

Un banco para la torre

Miguel Barbeito desvelaba uno de las sorpresas con las que se encontrarán hoy los usuarios: cerca de la entrada por la calle Montes, hay un banco especial, tanto por su formato como por su ubicación: sentado en el mismo se puede ver la torre de Hércules. Es el único lugar de todo el parque y, según apuntaba uno de los trabajadores de Malvecín, «seguro que de noite vese moito mellor».

Frente al que fue sede del desaparecido Ayuntamiento de Oza, «solo fue nueve meses», matizaba José Temprano, de Bardos Cultural, varias mujeres llevaban a cabo labores de limpieza. Más abajo, un gran escudo con las letras SM recuerda también dicho Ayuntamiento.

El parque se prolonga hasta la iglesia de Oza, desde cuyo campanario se puede ver gran parte del mismo. Las obras incluyen el entorno del templo, «están tapando con piedra el cierre ese de hormigón, y luego encima va una reja», explicaba ayer el párroco, José Antonio Fidalgo.

Vía | La Voz de Galicia

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